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domingo, 17 de febrero de 2019

Se pone en marcha el Curso Básico de 1º Auxilios

Cuando nuestros cuatro hijos eran adolescentes, por motivos de trabajo en un Organismo Oficial tenía que viajar con alguna frecuencia para dirigir e inspeccionar obras de construcción que realizaban en Madrid y provincias. Bastantes fines de semana, también. Estos últimos estaban motivados como consecuencia de pertenecer, junto a mi esposa, a un movimiento familiar (Encuentro Matrimonial) y a los servicios que prestábamos en el mismo.

Siempre dije que me sentía más tranquilo y seguro cuando viajábamos junto a nuestros hijos que cuándo lo hacía solo o en pareja. Los cuatro eran Boys Scouts y habían recibido un curso de primeros auxilios. Sentimientos que se vieron confirmados en una ocasión. 

En casa de unos amigos nuestros, José María Bachiller y su esposa Tere, al romperse el cristal de una puerta, uno de sus hijos, que también eran Scouts, sufrió un profundo corte en una pierna con un trozo del cristal roto, lo que le produjo una importante hemorragia. Rápidamente los hermanos le controlaron la hemorragia según le habían enseñado y lo trasladaron al Hospital Gregorio Marañón. 

Cuando llegaron, los médicos dijeron que gracias a la inmediata intervención que le habían realizado casi seguro que le habían salvado la vida, puesto que si llegan a esperar, sin auxiliarle, la llegada de una ambulancia, lo más probable es que se hubiera desangrado el chico.

A lo largo de todos estos años he realizado numerosos cursos de formación técnica, asistido a muchas jornadas y congresos formativos, pero no se me había ocurrido volver a pensar en los primeros auxilios -quizás porque he tenido la suerte de no haber sufrido ningún accidente, ni incidente en que hubiera necesitado de esos conocimientos-.

En el mes de junio pasado cuando al leer en un periódico y ver en televisión la noticia de un joven, Manu, que había salvado la vida de un conductor que sufrió un infarto, en la calle de Santa María de la Cabeza de Madrid, y al que socorrió antes de la llegada de las asistencias sanitarias, al tener conocimientos de primeros auxilios, es cuando se despertó en mi la necesidad de realizar un curso  sobre esos conocimientos.

Para ello me apunté para realizar un Curso Básico de Primeros Auxilios que Cruz Roja realizaba en el mes de julio, los días 7 y 8 (sábado y domingo). La duración del mismo era de cinco horas cada día en un edificio que Cruz Roja tiene en la zona de Carabanchel alto. Un grupo  heterogéneo de veintidós personas de distintas edades (el más joven uno de mis nietos y el mayor yo), y de distintas formaciones y motivos para realizar el curso. Costo del mismo 45 € por persona incluido todo el material que se utiliza.

Las horas pasaron sin darnos cuenta y la experiencia y el resultado general ¡Merece la pena vivirlo!

  Como nota anecdótica, comentar que a los pocos días de vivir el curso, en casa de mi nieto (16 años), cuando estaban comiendo, su hermana sufrió un principio de atragantamiento, y éste reaccionó diciéndole: "Tose fuerte, tose fuerte", como nos habían enseñado y que resultó positivo y sin más problemas. Estoy seguro que si el hecho hubiera ido a mayores, habría sabido hacerle las compresiones abdominales (la maniobra de Heimlich) para que expulsara el objeto que le atragantaba.

Desde mi vivencia del Curso Básico de Primeros Auxilios no se me va del pensamiento la idea de hacer algo para que nuestros administrados se motiven para vivir esa experiencia, que en algún momento de sus vidas les pueda ayudar a saber cómo reaccionar positivamente ante un incidente de algún familiar, amigo o desconocido, que le pueda ayudar mientras esperan la llegada de las asistencias sanitarias, o quién sabe...salvarle la vida.

Me interpeló el hecho cuando leí que un matrimonio cuando regresaba en tren de unas pequeñas vacaciones, al bajar al andén en su lugar de destino, el marido dijo que se sentía indispuesto. La esposa con las maletas que llevaban en el suelo no sabía que hacer, en ese momento uno de los viajeros que pasaba, se paró, le hizo unas preguntas al señor y dijo: ¡Señora, lleve a su marido lo más rápidamente posible a un hospital, creo que está sufriendo un ICTU! -Si el ICTU (accidente cerebrovascular) se trata en las tres primeras horas, puede no dejar secuelas- ¿Sabrías tu detectarlo?

Durante los últimos meses he tenido algunas reuniones y conversaciones con algunos compañeros Administradores de Fincas colegiados, amigos y Empresas para exponerles la idea y ver la forma de ponerla en práctica. Aunque en principio a todos les parece positiva e interesante, incluso ofreciéndose para colaborar en la organización, por diversos motivos se ha ido retrasando.

Ha sido durante estas Navidades cuando se han producido dos hechos importantes (uno resuelto de forma trágica y el otro positiva) que me han motivado a volver a pensar en ello:

El día de fin de año 2018, al tomarse las uvas un crío de tres años murió atragantado en Gijón. La familia, de origen ecuatoriano, estaban celebrando el fin de año y al tomar las tradiciones uvas de despedida de año, el pequeño Tiago se atragantó con una de ellas. Estaban reunidos su madre, su hermano mayor, la abuela y un tío del niño. Intentaron reanimarlo metiéndole los dedos en la boca para intentar sacar la uva y dándole algunos golpes en el pecho para que la expulsara, pero al ver que no surtía efecto optaron por llamar a la policía y salir a la calle pidiendo ayuda. La policía lo trasladó a un hospital, donde llegó sin respiración, ni pulso y, aunque hicieron todo lo posible por reanimarlo, el resultado fue el fallecimiento del niño.

El 23 de noviembre pasado viajaba en el metro de Granada una madre, que comenzó a pedir auxilio gritando: ¡Mi hijo se ahoga!, dándole palmadas en la cara a su hijo de 9 años. Los pasajeros que iban en el vagón no se atrevían a hacer nada, hasta que una chica de 18 años se acercó y le aplicó la técnica que había aprendido en clase de enfermería sobre conocimientos de primeros auxilio.  Con ello consiguió que el niño vomitara y expulsara el caramelo con el que se había atragantado.

Pero sobre todo, han sido las palabras de mi buen amigo Daniel ("si no lo intentas puede que te arrepientas toda tu vida, si lo intentas podrá tener una aceptación favorable o no, pero tu lo habrás intentado") lo que me ha decidido a poner en marcha el proyecto: "Si sabes... puedes salvar una vida."

Así que ahora depende de todos vosotros, de ti, que el proyecto se haga realidad y con que sólo ayudemos a salvar una vida, todos podremos sentirnos satisfechos.

Aunque el proyecto, en principio, está pensado para que lo vivan los componentes de nuestras Comunidades de Propietarios, no desdeñamos que se amplíe a las Empresas que de alguna forma trabajan y colaboran con ellas.

El curso es de 10 horas que se dividen en dos días de cinco horas, pudiendo ser en un sábado y domingo -como lo vivi yo- o cualquier otros días de la semana. Los grupos serán de 20 o 22 personas y la edad mínima para asistir es de 16 años - la edad que entonces tenía uno de los dos nietos que me acompañaron al curso-

Se pretende que se den o bien en las propias Comunidades de Propietarios, si tienen una sala para reunir 20 ó 22 personas y la amplitud para realizar algunas de las prácticas que se desarrollan, o bien en un local lo más cercano posible a las Comunidades de Propietarios. Incluso se podrían agrupar personas de varias Comunidades -tendrían la oportunidad de conocerse durante esas 10 horas, cuando ahora llevamos viviendo muchos años en el portal contiguo. y ni nos saludos al cruzarnos por la calle.

Cruz Roja, en las conversaciones que he tenido con ellos, estaría dispuesta a dar los cursos fuera de su residencia. Si tiene aceptación mayoritaria la propuesta y Cruz Roja no cuenta con suficientes profesores habilitados para impartir los curso, se podría recurrir al Colegio de Enfermería, Samur, Protección civil y otros colectivos autorizados para dar los cursos.

 En cuanto al costo del curso, dado que podrían ser numerosos, supongo que se podrán negociar los importes, y aunque algo se le tendría que cobrar a los asistentes, -por eso de que lo que no cuesta no se valora- siempre se podrán conseguir algunos patrocinadores, para que el costo/persona sea lo más bajo posible.

Si sois capaces de involucraros, y convencer a nuestros administrados, como veis harán falta equipos para organizar y dirigir todo el proyecto. Hasta ahora todos los Organismos Oficiales dicen que los Administradores de Fincas colegiados somos imprescindibles para llevar a cabo todas las normativas y disposiciones que establecen, y nosotros cumplimos e informamos, asesoramos y animamos a nuestros administrados para que se realicen.

Ya fuimos capaces una vez de reunir más de 500.000 firmas para promover una Reforma Legislativa Popular. A ver si para una vez que hacemos algo social para nosotros mismos y los que confían su patrimonio en nosotros, vamos a fallarles.

Sólo queda una sugerencia, hasta tanto se organicen los grupos de trabajo, manda un correo con tu nombre y dirección de email a salvajimenezhidalgo@gmail.com respondiendo a alguna o algunas de las preguntas siguientes:
  • Estoy interesado en vivir el Curso Básico de Primeros Auxilios.
  • He informado a mis Comunidades de Propietarios y las que desean vivir el Curso Básico de Primeros Auxilios, en su edificio, son las siguientes.
  • He informado a mis Comunidades de Propietarios y los administrados que desean vivir el Curso Básico de Primeros Auxilios, son tantos.
  • Estoy interesado en formar parte de los grupos de trabajo y organización.
Solo queda -como dicen los toreros- que Dios reparta suerte y entre todos seamos capaces de celebrar bastantes Cursos Básicos de Primeros Auxilios. En vuestras manos y compromiso está todo. Yo ya no podré arrepentirme por no haberlo intentado. Ahora sois vosotros, eres tú, el que tiene que hacer algo por si por desgracia te encuentras en una situación en la que se necesite aplicar primeros auxilios,   no solo seas capaz de marcar el 112.

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